El centenario de LEM


El 12. de Septiembre de 1921, poco antes de que se iniciase la segunda guerra mundial y, también, poco después de que se terminase la primera, nació en Polonia Stanislaw Lem. 

No voy a hablar aquí de su biografía y su relevancia, no hace falta. Baste decir que fue candidato al premio Nobel y, como algunos otros autores de Ciencia Ficción, no se le concedió (el más notorio es Ursula K. Leguine). Contaré, en cambio, como ha sido mi relación con el que, casi sin duda, es mi escritor preferido. 

Lo conocí de rebote, de esos modos extraños que el destino tiene de hacernos llegar cosas. De alguna manera lo hubiera encontrado después inevitablemente tal y como devoraba cualquier cosas que oliera a ciencia ficción. El caso es que escuché un relato suyo locutado en Radio 3, en un programa de esos que llaman despreciativamente "culturales" y que muchos quieren hacer sinónimos de "aburridos". No lo eran. no recuerdo el nombre del programa, pero si que el relato se llamaba La máquina de Trurl y es parte del libro Fábulas de robots. En ella los protagonistas son dos robots, -en realidad dos entes megapoderosos, dos creadores con mal genio y aficionados a competir entre ellos-. La máquina que construye Trurl no funciona bien, se empeña en errar el cálculo de cuánto es dos por dos. Además, tozuda, al monstrale su error, casi acaba a con la vida de su creador. 

El cuento me pareció tan asombroso, tan fresco y maravilloso que corrí a buscar el libro. Lo encontré, lo leí y quise más, todo lo que pudiera leer de ese escritor. 

Y así sigo a día de hoy, devorando todo lo que LEM escribió. 

Después de las Fábulas de robots y Ciberiada, una extraña poética a medio camino de la CF hard, de la poesía, de los cuentos para niños y de los relatos de Swift, sazonado todo ello por un humor vitriólico, descubrí los viajes de Jon Tychy, Las aventuras de piloto Pirx, las novelas serias, Solaris, El invencible, La investigación, Memorias encontradas en una bañera y todo lo demás, incluyendo sus lúcidos y pesimistas ensayos. 

No tengo duda de que su herencia se irá haciendo grande con el paso del tiempo, validándolo como la gran luminaria que es. Como él mismo dijo de P.K. Dick, un visionario entre charlatanes que somos todos los demás escritores en comparación. 

Es lo que tienen los genios.  

Hace años, escribí algo en su obituario, en el amable lugar de C de Cyberdark, LEM y luego una reseña de Vacío Perfecto.


 

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