Acaba 2017

Termina un año un poco nulo en lo literario pero muy satisfactorio en lo personal. Nulo porque no tengo tiempo casi y porque este año he cerrado dos intentos de escribir en estilos que no me eran propios por ver si así era más sencillo llegar al público. El resultado es negativo, ni en el juvenil ni en el tecnotrhiller está mi futuro. Queda, por tanto, volver a los cuarteles de invierno.

Estoy dando las últimas puntadas a mi segunda y quizá última novela juvenil. En cuanto esté terminada, voy a escribir lo más frikazo y raro que me apetezca hacer.

Se acabaron los experimentos. A veces las cosas salen bien y otra no. Mi campo de desafío ahora va a ser otro: creo que una de mis carencias más gordas es el tema de las historias. Quiero ya no solo crear novelas con personajes y escenarios potentes, también quiero historias arrebatadoras. A ver si lo consigo.

 

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