Crónicas de tinieblas II

Del rey Guillermo se decía que sería recordado más por las bestias del monte, a las que daba caza sin descanso, que por su pueblo, cuyo gobierno fue entregado a las manos de validos y secretarios.
Los que tuvieron intimidad con su vida, saben que no solo dejó en manos ajenas las cuestiones del gobierno, sino otras también harto trascendentes.
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