De nuevo en el tajo

Con esta nueva novela estoy intentando hacer varias cosas. La primera es que los secundarios tengan más enjundia. Me suele pasar que me centro demasiado en los protagonistas y se me desdibujan los secundarios. Para incidir un poco en ellos estoy haciendo que el foco de la narración vaya, incluso dentro de un mismo capítulo, de uno a otro. Tercera persona y pasado, que es una novela con visos de parecer, a ratos, antigua.
En cuanto al escenario, la cosa empezó difícil y cada vez tiene más color. Me explico. Al ir hacia atrás en el tiempo la narración es más histórica y menos ucrónica. Eso añade la dificultad de documentarlo todo mejor, pero aún retengo cierta capacidad para fabular (hacer el vago y no documentarme, sino escribir lo que se me ocurra) debido a que, como bien ha dicho ya mucho gente, en el universo de Tinieblas hay muchos puntos Jumbar. La narración está ambientada en la guerra de sucesión que llevó al poder a Juan de Austria. Una guerra geopolítica, económica, social y religiosa. Tiempos revueltos había en la península por entonces, tanto en la realidad como en la ficción. En la realidad los movimientos comuneros ya habían sido aplastados, pero el espíritu aún perduraba. En la ficción los judíos y los moriscos, que no habían sido expulsados, presionan al régimen pidiendo cambios, unos por abajo, moriscos, y otros por arriba, tirando a la burguesía, los judíos. Mientras, Roma y las alianzas centroeuroepas luchaban por quedarse con parte del pastel del Imperio o con él entero.
Un nuevo desafío, intentar que la trama incluya algo de humor, escenas divertidas, algo que equilibre la tragedia, que es lo que tiendo a escribir. Me gustaría esta vez alternarla con un contrapunto que aumente la diversión, incluso llegando al humor negro. Veremos que sale.
Una cosa interesante de esta nueva novela, el personaje de Juan de Austria no deja de crecer y mostrarse una buena elección. No creo que el real fuera otra cosa que un privilegiado más, pero parece por su biografía que habiendo pasado por una infancia mucho más normal que la de su hermano Felipe II puede que tuviera una visión menos sesgada de los asuntos políticos y sociales.
Nunca se sabe que saldrá de una cosa así. Últimamente me había preguntado acerca de qué escribía y cómo, si sabía elegir el público objetivo y cosas así. Es una cuestión que he dejado aparcada de momento y esta, a pesar de que corro el riesgo de que sea tan poco comercial como las otras, es una novela de las que me apetece escribir.
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