Se terminaron las vacaciones

Cuando tienes dos trabajos —el de por las mañanas, en la Agencia, y el de por las tardes-noches, escribiendo— que se terminen las vacaciones puede ser un doble drama. O no. En el fondo me gustan mis trabajos. No hasta el punto de la obsesión, claro. No sé si lo he comentado en alguna parte, pero tengo un único superpoder: no puedo engancharme a nada. Eso es bueno para no caer en las redes de la adicción, pero malo para tener la capacidad de concentración que a veces exigen determinadas tareas.
De cualquier manera, esta noche toca ponerse a escribir y terminar un cuento ambientando en Crónica de Tinieblas para dar por finalizado un proyecto que se está convirtiendo en a largo plazo y no debiera. También tengo que progresar en otro escrito que también me proporciona mucha diversión, una novela juvenil de estructura muy novedosa y en colaboración con una autora magnífica.
No diré más que luego todo se sabe.
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