OTRA NOVELA EN EL SACO

Este año he terminado ya dos novelas. El truco es que son cortas, 60.000 palabras cada una. Esa distancia tiene algo especial. Supongo que es la magia de las novelas de Ciencia Ficción de la época dorada, que raramente superaban ese tamaño. Hoy en día si no escribes 400 páginas (aproximadamente el doble, 120.0000 palabras) parece que ni has empezado a contar la historia. Y, a veces, la cosa es así. Para una historia muy compleja, con muchos personajes, quizá esas distancias permitan un desahogo narrativo, un desarrollo minucioso de las personalidades de los protagonistas.

Sí, pero sigo echando de menos esa economía de "Las estrellas mi destino", 240 páginas; de "Solaris", 296; Crash, 250; Pavana, 283; y muchas otras.

Además, seamos claros, de cada 10 novelas tochos de 400, 500, 600 páginas, solo una o dos pueden defender que esa longitud tiene un sentido narrativo. El resto son novelas inmersivas, del tipo de las que cuanto más duren, más extracción del mundo real proporcionan. No es que tenga nada en contra de la táctica del folletín (sí, de eso se trataba, alargar aventuras hasta que las ventas flaqueasen y hubiera que dar matarile a la historia) , solo que no tengo tanto tiempo libre, por desgracia.

Ahora voy por la tercera. Ésta, me temo que será un poco más larga. Tengo muchas cosas que contar, pero no quisiera que se fuera por encima de las 350 páginas o así.

Ya veremos, dijo un ciego.

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