El final

Normalmente  el final de un cuento, una novela, suele venir solo. Es como si cristalizase, como si creciera del abono del texto anteriormente escrito. Y suele ser el único posible, el que cuadra, el que le da sentido a todo lo demás. Muy a menudo, hay que volver atrás y afinar la narración para que ese final brille por si solo.

Lo que no me había pasado hasta ahora es lo de Hemingway y los 47 finales de Adios a las armas.

La novela que estoy terminando no tiene final. No sé como acabarla, se retuerce de mala manera, intenta evitar que le ponga el tapón a la botella literaria y el genio no quiere entrar. ¿Tendrá que ver que la novela está muy relacionada con los tiempos que vivimos y la expectación de la actualidad es casi intriga policiaca? Puede ser.

Quizá cuando se ratifique nuestro regreso al tercer mundo se podrá ya cerrar la novela y darle colofón.

Veremos.

Comentarios