¿Por qué escribir?

El viernes pasado me invitaron a dar un par de charlas en un instituto para celebrar el día del libro. Me di cuenta de algunas cosas interesantes ese día. En primer lugar que no soy un gran orador, quizá por falta de práctica, quizá por falta de dotes para ello. Con un público entregado puedo desenvolverme más o menos bien. Otra cosa es ya enfrentarse con un público adolescente, el cuál necesita de ser capturado desde el principio, extraído del prejuicio y embaucado con habilidad. Aprendí que, en casos así, no hay que tener misericordia: una conferencia es como una guerra y en el arsenal de todo orador debe figurar un buen uso del humor, que es el arma definitiva para acercarse sin despertar aburrimiento ni respeto exagerado. De todo se aprende y quizá, si hay una próxima ocasión, puedo aspirar a hacerlo mejor.

Como no tenía indicación al respecto, elegí hablar del libro desde el punto de vista de alguien que hace libros, que los disfruta pero que también los crea. Ese tema encontró algunas ramificaciones curiosas. En primer lugar apareció el tan famoso ¿Por qué se escribe? la respuesta que se me ocurrió es "y a quién le importa". Descubrí que me da igual saber el motivo por el que escribo. No sé si es un deseo de trascender, si me gusta que me quieran, si adoro haber escrito o disfruto del acto de escribir. Bueno, miento, eso sí me pasa, cuando consigo llegar al estado superior de consciencia de una escritura fluida, sí lo disfruto. En esos momentos escribir es como una droga, un subidón, momentos maravillosos que coinciden con los tópicos al uso. Todo se va al garete si se consideran los efectos secundarios, las resacas de correcciones interminables que también forman parte de la creación literaria, que, según muchos, son la creación literaria.

La segunda cosa que descubrí es que, haciendo cuentas, escribir una novela lleva mucho tiempo, tanto que si lo cuentas te espantas.Si lo pienso fríamente, si me pagaran por ello, no lo haría, luego algo debo sacar en claro.

Vamos que no hay una cuenta en positivo que pueda justificar la escritura, porque por el dinero no es, se lo aseguro. Entonces... ¿qué se saca en claro?

Pues, curiosamente, después de darle un par de vueltas, creo que el motivo principal de la fascinación por la creación literaria, por encima del hecho de que, a ratos, es un trabajo fascinante, escribir es un gran desafio. Es como un ochomil que hay que superar, un reto personal, un reto fuera de toda lógica pero reto al fin. El objetivo es acabar, que lo escrito esté bien, que se publique, que se sepa que esa montaña de papel y letras la has coronado tú. ¿Vanidad? sí, un poco, pero también espíritu de superación. Es como si echaras carreras contigo mismo, y esperases vencerte.

Ganar es aprender, mejorar, hacerlo mejor, disminuir la brecha entre lo imaginado y lo reflejado en la mente del lector. Todo esto está muy cercano a otros retos intelectuales, tales como el arte en todas sus manifestaciones y la ciencia. Desafíos autoimpuestos o externos, complejos, difíciles, mucho más difíciles que las habituales absurdeces cotidianas, de eso se trata, de hacerlo porque esa novela inexistente está ahí, a punto de ser terminada, corregida, masacrada, reescrita, vuelta a corregir y, quizá, publicada.

Comentarios

  1. CARLOS FERNANDEZ3 de mayo de 2010, 15:59

    Estimado Sr Vaquerizo:

    ¿Puede usted decirme dónde podría localizar un ejemplar de Danza de Tinieblas?. No hay forma de encontrarlo y tengo muchas ganas de leerlo. Además acabo de leer Britania Conquistada de H. Turdledove y creo que sería un magnífico complemento en mi biblioteca de ucronía. Gracias por su paciencia y un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  2. Le contesto en privado mediante un email.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario